A las 6 y pico |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005. Está en tus ojos La luz del alba , el sol de los ocasos, el agua de los ríos . Montañas esperando desde siempre , copos de nieve que se deshacen como el tiempo , una cortina azul , un mar de lágrimas . Las historias que no se han escrito todavía , las hojas que se olvidaron y yacen malogradas . El valor inmenso de lo que no me amaste , el precio infinito que pagué por quererte , un recuerdo imborrable grabado en arena , palabras que brillan por su ausencia , silencios tan presentes que desgarran . Espejos que devuelven amargura , pasados cargados de alegría , futuros preñados de esperanza . Cien mil adioses , ni un te quiero , el olor de la tierra tras la lluvia , algunos recuerdos que se escapan . La ciudad que nunca compartimos , la música que ahora me acompaña , un nombre , el aire que respiro , pelis viejas , aquel retrato mío que esbozabas . Montones de libros por leer , duchas calientes , domingos entre sábanas mojadas . El viento que empuja y el que frena , mil cafés , alguna caminata . Planes de besos , de abrazos , de viajes , de esperas , de risas , de mañanas . Mentiras que acarician como labios , verdades que hieren como espadas . Todo aquello que alguna vez he deseado , lo poco que he tenido , la añoranza . Lo mucho que daría por muy pocos , lo que fui , lo que soy -lo que dejaste- , el destino que espera hasta la náusea . Todo esto que digo y que es tan poco , está en tus ojos , aunque me den la espalda.INCONGRUENCIAS Se suele decir que del amor al odio sólo hay un paso. Y yo digo que del despilfarro a la austeridad sólo basta con un traspié en la economía de un país, de un pueblo o de una familia. Sí, ya sé que habrá quien esté pensando que ando divagando por los “Cerros de Úbeda”. Pero a lo que iba.Cuando parece ser que todo el mundo se lamenta de todo, hemos pasado de la cultura del botijo y el porrón con tintorro y gaseosa, a la incultura del botellón, del cubata, y de otras bebidas blancas de alto contenido en alcohol. Ya ha quedado atrás la España de la palangana y el chapuzón en el río o la ducha, para pasar al baño con jabones y perfumes exóticos, y harto seguido, al jacuzzi e hidromasaje. Pero como eso ya se ha quedado corto (no importa la distancia), ya se vuela a regiones caribeñas u otros mares, hasta ahora desconocidos para la gran mayoría de la gente, buscando las playas cálidas de arenas blancas. Ha pasado a la historia la España de la bicicleta y el utilitario, para dar paso a “la” moto y al coche de gran cilindrada, y pese a que hacen más camino en menos tiempo, nos encontramos con que los atascos en las carreteras y ciudades, les obliga con frecuencia a caminar a paso de buey. Hemos pasado de la tortilla de patatas, suculenta y dialogada, compartida el fin de semana bajo un árbol, para introducirnos en el restaurante, en la hamburguesería o el hostal, donde la palabra se enmudece y toma protagonismo el ruido de los parlantes y el vocerío de la masa. Ya toman parte del reino de la nostalgia los guateques entre amigos, con la gramola o el tocadiscos, para adentrarnos en el oscuro mundo de las discotecas, con sus medios más sofisticados de luz, sonido e imagen, y donde nos podemos encontrar con el mismo diablo en forma de drogas y alcohol ¿Pero el ciudadano disfruta realmente gastando lo que no tiene, cuando los avisos de pagos y números rojos en la cuenta corriente es la antítesis de la felicidad? Como se puede comprobar, sí que disfruta, porque la sociedad moderna no sufre por lo que gasta, aunque sea hipotecado, sino por lo que no tiene para gastar. La ley de oferta y demanda del mercado, bajo mensajes subliminales y engañosos, invitan al ciudadano a volverse los bolsillos del revés nada más pone los pies en la calle. Otra cosa es pasar de largo y no caer en la tentación, pero ahí tiene su parcela de poder la voluntad, una virtud en desudo, cuando no desconocida, en estos tiempos que corren. pistas Continuamos intentando buscar en nuestras sombras alguna pista que reconozca nuestras siluetas, aunque sepamos que mañana no será igual o tal vez ni siquiera tengamos sombra. Inventamos farolas, robando protagonismo lunar y perseguimos sueños mientras algunos duermen, y tú tú prefieres pensar que es mejor soñar despierta. certezas Aveces sentimos que alguien nos está pensando Al igual que otras veces sentimos que alguien desde otra mesa ha clavado sus ojos en nuestra espalda. y nos damos la vuelta y es cierto, alguien ha bajado la mirada. Versos en vitrina Cumplo condena en la cárcel del silencio sumida a la infinita lejanía de tus labios. Cumplo condena inútilmente en un charco de versos en vitrina. Supongo que en la vida de cada escritora existe un paréntesis que se extiende hacia el silencio. Manifestación de hojas en blanco y de hojas arrastradas por el otoño tan perenne. Supongo que en la vida de cada escritora existe un paréntesis que se cierra con el renacer de una magia nueva. todo lo que (no) dijisteNo le conte a la luna que me estabas queriendo. No le dije a la almohada que mañana volvería el cantado latir de tus sentidos. Se lo dije al corazon. Me lo dijo el temblor de tus pupilas cuando abriste la puerta guardando silencios, bajo soplos de misterio que van dejando el rastro con la magia aun delatante del rumor perdido. susurrante de tus labios sellados No le dije nada, mas pudo ver pasion sumergida deseo en las noches heladas en que giramos por distintas sendas. Juegos nocturnosmañanas que fueron y ahora déjame sangrar en tus infiernos Las semillas de tu encanto van creciendo vivo fuertes madrugadas que al otro día siento" Catupecu Machu Te vestiste de fragilidad aquella noche de euforia sudaca y yo casi compré tu imagen borrosa en el espejo empañado. Era lindo volver a sentir un roce forzadamente casual, era lindo querer creer; en medio del bullicio y la alegría que te da el humo y el alcohol quise verte como lo que no sos. Por suerte he mordido el polvo cientos de veces y ya se como se venía la mano. Siempre cauto, esperando el segundo movimiento. Furtivas miradas que se perdieron por las estrechas callejuelas, secretos a voces que tus oídos sordos no escucharon, no quisite ver detrás de la máscara y estas cosas solo son para valientes. Sigue refugiandote en la música y el humo, sigue simulando tu danza de caza que yo bajo el telón. JuhUn par de docenas de guerreros chihennes se encontraban emboscados en una garganta de Arizona, era una tropa variada, ancianos y adolescentes en su mayoría. La casi totalidad de los guerreros en edad de luchar ya habían muerto peleando por su tribu, como valientes guerreros, era una guerra desesperada, los estadounidenses eran muy superiores, pero los chihennes luchaban por la libertad de sus familias, morían para dar tiempo a sus hijos a conocer la vida, por que los estadounidenses los matarían si los cogiesen. Los indios no tenían un refugio seguro, siempre se veían obligados a combatir en inferioridad y en luchas de guerrillas. Una avanzadilla de soldados americanos se acercaba a galope al paso de montaña. Juh, el jefe de la partida india, alentó a sus hombres: -Quizás muramos en este combate, pero aunque perdamos, les daremos tiempo a nuestras familias a huir un día más y los que muramos iremos con nuestros ancestros, junto al dios Ussen, como valientes. Luchad por vuestra libertad, como hombres libres- y con el aullido de un coyote, Juh saltó desde atrás de la roca y salió al paso de los americanos, que cargaban hacia él, treinta o cuarenta soldados de caballería picando a sus monturas para arrollarlo, pero Juh tuvo tiempo de disparar sobre un soldado mientras sus camaradas atacaban a los casacas azules. Inmediatamente después, despegó de la tierra, dejando atrás su cuerpo mortal, y marchando al valle donde Ussen lo esperaba junto a los grandes jefes chihenne y a sus ancestros, entre ellos vio a su hermosa y joven esposa y junto a ella a su pequeña hija, ambas muertas por la barbarie de los soldados varios meses antes, así que no le importó morir, es más, se alegró de verlas… YusufLlovía, en el desierto llovía, en poca cantidad pero constante. Un pueblo nómada avanzaba por aquel pedregoso lugar. Yusuf, el patriarca del errante pueblo dirigía a su gente al este, para huir de los recién llegados cristianos, una invasión en toda regla, acababan de conquistar Jerusalén y mataban a todo musulmán presente, así que Yusuf decidió huir con su familia a una tierra lejana donde vivían unos primos suyos. Yusuf era pacífico, solo quería libertad, por eso se fueron. Apenas permanecían miembros de su familia con vida, acababa de morir un niño de los pocos que quedaban con vida, era su nieto, a sus hijas las mataron, los cristianos la violaron y mataron excusando que era en el nombre de dios. Sólo escaparon al ataque nocturno de dos noches antes él, el niño recién muerto, un hombre y cuatro ancianas mujeres. El primer día habían salido junto a él veinticinco personas. Yusuf, era un anciano fuerte, pero desde la pérdida de sus hijas ya no quería vivir. Yusuf cayó de rodillas, una de las ancianas lo intentó agarrar, pero él lo impidió y pidió al grupo que continuase sin él, no creía que llegase mucho mas lejos, sólo iba a enlentecer la marcha, así que allí quedó, tumbado boca arriba, con los ojos cerrados, moviendo los labios, parecía que oraba, su blanca barba se mecía mientras su turbante reposaba sobre su raída túnica. Dos noches antes, a altas horas de la noche, amaneciendo ya, por la ladera que estaba comenzando a surgir el sol, un grupos de caballeros habían corrido hacia ellos con las espadas desenvainadas y al grito de por dios y viva dios cargaron sobre el inofensivo grupo, mientras mataban a mujeres, niños, ancianos y los pocos hombre en edad de luchar. Yusuf, enardecido, había enarbolado su largo cayado y comenzado a apalear a un cristiano como bien pudo, pero él ya no era el de antes, alguien le golpeó en la nuca, haciéndolo caer inconsciente. Unos minutos después despertó, casi sin abrir los ojos por miedo a que los soldados le viesen, Yusuf se percató de que uno de sus nietos estaba junto a él, lo agarró y le dijo en un murmullo que se hiciese el muerto, para que no lo viesen, su nieto tenía una fea herida en la pierna. De repente un soldado trajo una decena de mujeres jóvenes, entre ellas sus dos hermosas hijas, y había visto impotente como los soldados las torturaban y violaban antes de matarlas; inmediatamente despu&ea ... (... pincha y lee, que no acabé) |
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